Se aprende a freír un huevo friendo huevos. Esta obviedad la olvidan muchos sistemas de ¿aprendizaje?. Siempre hemos querido repetir lo que mil veces vimos en los dibujos animados; te tomas la pócima y ya eres más lo que quieras: listo, alto, fuerte, guapo…
A ese reto no se han podido sustraer las mercancías de formación. Aprender con un ordenador es más guay y con un móvil no veas; incluso si haces el curso te podemos regalar una tablet !! Aunque “es absurdo llenar las aulas de ordenadores“ y todos sabemos que si estás haciendo algo mal, en el mejor de los casos lo seguirás haciendo digitalmente mal. Sí, ya sé que a “los mercados” no les importa: págame y olvídame. Tanto da vender la última dieta milagrosa o la app revolucionaria para aprender idiomas…
El eLearning tiene buena prensa: reducción de costes – y más ahora-, aprender a tu ritmo, salvar las distancias geográficas, libertad de horarios. De acuerdo pero ¿es lo mismo impartir formación que recibir aprendizaje?. Yo creo que no.
Recientemente se ha presentado el primer barómetro de e-learning en Europa, que plantea como conclusiones:
En primer lugar, se puede afirmar que, en efecto, existe una pauta europea de utilización del e-learning. Parece que en todos los mercados estudiados se utiliza el mismo sistema para presentar y aplicar los cursos de e-learning, independientemente del grado de madurez que tenga cada mercado y de sus particularidades culturales.
Segunda conclusión: en cuanto a la expansión del e-learning; aunque el proceso todavía no ha concluido, augura un brillante futuro. Tanto en términos estadisticos como en lo que respecta a las personas interesadas, este modo de formación se encuentra en pleno crecimiento. El estudio pone de manifiesto que, cuanto mayor es el uso del e-learning, mayores son las expectativas de ampliarlo en años venideros, sobre todo aumentando la cantidad de soportes y dispositivos.
Por último, destacar que el blended learning es el más solicitado, aunque cada vez más empresas piden cursos de e-learning en modalidad de autoservicio y sistemas para que un gran número empleados tengan acceso a plataformas interactivas. El e-learning se convierte, por lo tanto, en un elemento fundamental para impulsar el rendimiento individual y colectivo.
No vamos aquí a negar la evidencia de las virtudes de la formación a distancia o semi-presencial (ambas calificaciones con todos los matices: sincrónica, asincrónica, interactiva, pasiva,…) pero sí llamar la atención sobre la calidad de esa formación. Se dice que el papel lo aguanta todo y parece que la web también. Cansa ver ofertas de cursos que son verdaderas tomaduras de pelo y cansa doblemente si esa “formación” llegase a ser bonificada.
Necesitamos estándares de calidad, profesores y alumnos, empresas y administraciones, que nos garanticen una formación para el empleo de calidad, la Norma UNE 66181, de Calidad en la formación virtual puede ser el primer paso de ese camino. Decíamos al principio que se aprende a freír un huevo friendo huevos, no podemos llamar aprendizaje a la certificación de la presencia durante n horas mientras alguien hablaba de un tema.
Repito, la formación no es una mercancía, es un proceso de cambio -mejora de habilidades y competencias- que se produce en las personas. No puede ser un “coge el dinero y corre”. Nos interesa a tod@s.