“No es el flechero, es el indio” (hablamos de productividad)

No es el flechero, es el indio” gusta contestar Toni Nadal, el tío Toni, cuando le preguntan sobre la mejor raqueta. Lo mismo es aplicable a las apps de productividad.

Agenda y cuaderno de notas son las dos herramientas básicas para la productividad. A partir de ahí podemos sofisticarlo tanto como queramos pero, como ya sabes, nuestra filosofía es KISS.

Como no damos por supuesto nada, lo primero es la agenda, digital por supuesto. Nuestra opción, Google Calendar. ¿Por qué?

            – Sencillo y fácil de usar

            – Multidispositivo

            – Opción de compartir para trabajo en grupo

Todo muy obvio pero todavía veo mucha gente con agendas de papel…

No somos talibanes 🙂 Yo mismo uso un cuaderno de notas de papel: me resulta muy práctico en una reunión para tomar notas. Después, cuando las proceso, las digitalizo. A veces, simplemente, se hace una foto con el móvil que se guarda junto con la documentación de ese tema. No somos talibanes pero para mi, la mejor agenda es la que puedo consultar desde cualquier dispositivo y mi socio puede ver para saber en qué estoy trabajando o simplemente, convocarme a reuniones.

Son brochazos, por tanto no vamos a insistir más si no preguntas y pasamos al “cuaderno de notas”. Aquí hay varias opciones. Evernote quiso ser tu cuaderno digital de notas. Ha evolucionado y cambiado mucho y tiene muchas posibilidades pero yo un día dejé de usarlo: opción minimalista, menos es más y no puedes usar 20 herramientas… Ahora mismo, para mi, lo más práctico para tomar notas es Keep, algo así como un Post-it.

La idea de este post eran unos brochazos sobre productividad. Visto lo básico vamos a lo más sofisticado: del To-Do a la gestión de proyectos. Lo primero lo puedes resolver con tu PDA (o Papel De Apuntar, chiste fácil que ha caído en desuso como los Personal Digital Assistants) y en lo segundo te puedes complicar tanto como quieras.

Vamos pues a lo sencillo (dejamos la gestión de proyectos para otro brochazo). Si tienes que hacer cosas, mejor te las apuntas para que no se te olviden ya sea en un papel, tipo lista de la compra o en una sofisticadísima app. Te cuento brevemente mi experiencia, además reciente porque a vuelta del verano a querido “afilar el hacha” y mejorar mis herramientas.

Aquí, otra vez, recordar lo que siempre dice Marianolo que es bueno para mi igual no es bueno para tí y al revés. Por tanto, yo te doy pistas y tu decides. Te vas a Google Play (o equivalente) y buscas “to do reminder”. Ya tienes mogollón de opciones. Para mi lo importante es:

1. Que sincronice fácilmente con todos los dispositivos (ahí algunos te la juegan para que te pases a Pro)

2. Que no sea intrusiva, es decir, que no esté constantemente recordándote lo que tienes que hacer. Con que te lo recuerde una vez, vale.

3. Que permita agrupar tareas, ya sea en listas, etiquetas, carpetas…

Y bueno, en mi caso, por ahora, the winner is… Wunderlist !!

[Hoy no nos ha salido “un breve brochazo” así que aquí lo dejamos. La próxima semana: “No sin Mis Redes” y después pasamos ya a otros temas ;-)]

Ofimática para personas del siglo XXI

DW4 es el primer procesador de textos que recuerdo, bueno antes había una Olivetti con una pequeña pantalla que, si no le habías dado al intro (que era como decir print) te permitía corregir lo que estabas escribiendo; el primer recuerdo asociado a la digitalización es poder borrar sin Tipp-Ex.

Después vino (y se fue) Wordperfect y Microsoft nos quiso uniformizar aunque algunos se resistieron. Pero bueno, eso era en el siglo pasado…

Ya entrados en la segunda década del siglo XXI decirte que sólo entiendo mis herramientas de trabajo en la nube: puedo acceder desde cualquier dispositivo y puedo compartirlas con mi equipo. No tengo que preocuparme de las copias de seguridad (aunque quizá por exceso de celo sí me preocupo) y tampoco tengo que preocuparme de actualizar versiones.

Sí, a la nube todavía le falta un poco y puedes hacer más cosas con Office que con Google Drive pero, realmente, ¿necesitas hacer tantas cosas?. Doy por supuesto que si utilizas software sujeto a licencia la pagas… pero la gratuidad no es la única ventaja, además Google Apps for Business no es gratuito…

Si no lo has probado ya, te aconsejo que pruebes Google Drive, tanto para almacenamiento (vinculable también a tu correo electrónico, Gmail por supuesto) como para escribir, hoja de cálculo, presentaciones y más cosas que podrás ir descubriendo y que, si quieres, podremos comentar aquí.

No nos vamos por las ramas, suite ofimática, personal y para la empresa: Google Drive (*). Mira el vídeo y saca tus propias conclusiones:

(*) A veces se confunde Google Drive y Google Docs que era el nombre inicial antes de la aparición del primero. Simplificando, ahora Google Drive es una especie de Office y Dropbox juntos. La próxima semana hablaremos de almacenamiento en la nube y así podremos “desfacer este entuerto” 😉

Mi caja de herramientas digitales

Hace tiempo que quería contártelo, quizá hemos compartido algún curso para mejorar tus competencias y habilidades digitales, así como sacar partido de las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías para hacer de una manera más cómoda y efectiva nuestro trabajo.

Siempre te dije que no se trata de saber qué botón hay que apretar sino entender la lógica de los botones, pensar en digital, be digital my friend 😉

Bueno, al grano. Este verano he seguido trabajando pero al ritmo diferente que te impone el que la mayoría de tus clientes estén de vacaciones y he aprovechado para revisar mi caja de herramientas digitales.

Con éste iniciamos una serie de posts en los que voy a compartir contigo mis herramientas, cuáles uso, cómo las uso, por qué estas y no otras… Ya sabes que esto funciona en beta permanente; el que permanece quieto y deja de probar cosas nuevas, acaba quedándose atrás.

La idea no es que estos posts sean muy largos, son brochazos 😉

  • La nube es tu amiga: Olvídate de copias de seguridad, de actualizaciones,… Evidentemente tienes que tomar tus precauciones pero tus datos están ahí, seguros y accesibles desde múltiples dispositivos.
  • Multidispositivo: Si el trabajo está donde tu estás necesitas poder interactuar con los datos. A veces un ordenador de sobremesa, otras un portátil, tableta o teléfono inteligente… Cada cosa sirve para lo que sirve o es más útil para unas funciones que para otras. Optimizar su uso te hará ganar tiempo y no perder oportunidades.
  • Menos es más: hay millones de apps, de programas,… No tienes suficientes días para probarlos todos… Tienes que trabajar y las herramientas digitales tienen que estar a tu servicio, no esclavizarte. Usa las necesarias, sólo esas.
  • Estar a la penúltima: Esto no es la primera vez que te lo comento. Se eres, por naturaleza early-adopter ya sabes pero si lo que necesitas es optimar tu tiempo no puedes perderlo con programas intestables o en desarrollo. No por llegar antes le sacarás más jugo… Igual conviene -no es una regla matemática- esperar antes a ver si cuaja y no dedicarle tu precioso tiempo.

Y bueno, como te decía, esto son/serán algunos brochazos sobre el qué y el por qué de mis herramientas digitales. Creo que te puede servir para conocer algunas posibilidades que quizá se te estén escapando y a mi me sirve para pulir mi instrumental. En el fondo, como dice Mariano, estoy trabajando en voz alta. Te escucho 😉

Ah!, y el próximo miércoles, 17 de septiembre a las 08.00 horas, próxima entrega: ofimática 🙂

#Mamading: ¡Aquí se juega! #Magaluf #PuntaBallena

Ríos de tinta ha hecho correr un video viralizado en whatsapp. No hablaré de moral, cada uno con la suya y aquí la frontera es la ley. Posturas encontradas, puntos de vista diferentes, llamadas a la acción: nuevo modelo turístico, persecución de determinadas prácticas, etc.

Sinceramente, algunas reacciones me recuerdan la famosa escena de Casablanca cuando nos descubren que ¡aquí se juega!:

Renault: ¡Salgan inmediatamente!
Rick: ¿Con qué derecho me cierra usted el local?
Renault: ¡Es un escándalo! ¡He descubierto que aquí se juega!
Croupier: Sus ganancias, señor.
Renault: Muchas gracias. ¡Todo el mundo fuera!

Basta poner en Google “Punta Ballena” para ver que la cosa no es de ahora. ¿Hay que reconvertir Punta Ballena? No lo sé, al menos sí que valdrá la pena estudiarlo:

  1. ¿De cuantos puestos de trabajo estamos hablando?
  2. ¿A cuantos hoteles, bares y otros servicios complementarios afectaría la medida?
  3. ¿Los podemos reconvertir? ¿En qué? ¿Están de acuerdo sus propietarios?

Con estas respuestas, y quizá algunas más, podremos tomar #DecisionesInformadas.

[Editado: 14/07/14 a las 15:06 Recibo “un privado” que me comenta que José Carlos Llop ayer hizo esta misma comparación:“¡Me acabo de enterar de que aquí se juega…!”. Mientras pronuncia la frase, pasa un empleado y le entrega en mano su comisión del día. Tengo la impresión de que llevamos unos días poniendo cara de Claude Rains al cerrar el casino de la trastienda del bar de Rick”. Evidentemente él escribe mejor 🙂

Reset

Sí, es cierto, llevaba mucho tiempo -demasiado- sin aparecer por aquí. Ya sabes: “ley de la presencia inversa” (a mayor vida analógica menor vida digital y viceversa). Vivo en una montaña rusa y no me disgusta: muchos proyectos, muchas ilusiones, mucho trabajo para las 24 horas de un día…

Levantar una empresa, a veces pienso que la estamos levantando “a peso”, no es fácil. Suerte de tener un socio. Son muchos frentes, aunque sean para un hombre orquesta. Una empresa es poliédrica y todos sus prismas son importantes: producto, gestión, venta y, por supuesto, cobro… sin olvidar la innovación y el reciclaje que son la clave.

Periódicamente hay que afilar el hacha y ahora, en verano, cuando muchas cosas se ralentizan y otras cambian,  puede ser un buen momento. Esto es lo que voy a hacer pensando en el 1 de septiembre: nuevas ideas, nuevos proyectos, nuevas oportunidades 😉

Ah, y para ello, que mejor terapia que trabajar en voz alta 😉