Casual Learning

Sentarse con gente interesante puede acabar resultando una experiencia de aprendizaje. Esta es mi percepción después de compartir dos jornadas con Laura -muchas horas de vuelo-, Tona -culo inquieto- y Mariano, mi socio, con el que estamos iniciando la construcción de nuestra catedral.

La receta es muy sencilla:

– Alguien que viene de fuera, una conocida virtual: Laura

– Alguien que “conecta los puntos“, una “nexialista”: Tona, conocida y conocedora de tod@s

– Alguien -alguienes- que quiere hacer “turismo neuronal“: Mariano y Toni

Se agita, descontextualizando, es decir, saliendo del medio habitual -por ejemplo aquí y aquí– y, simplemente, se fluye…

Se fluye el primer día, cual vuelo de aproximación y el segundo se aterriza. Resultado: desarrollo teórico de siete conceptos (no te los cuento porque es secreto de confesión :P) y cinco posibilidades de coworking o, lo que no siempre es lo mismo, co-business.

¿Qué donde está el aprendizaje? Pues evidentemente no se encuentra en la página 27 del Manual sino en el desarrollo teórico de conceptos e ideas. ¿Y esto es útil? Creo que sí, para todas las métricas: se acumula conocimiento (suficiente para algunos, para nosotros no, pues es muy fácil de olvidar) que se orienta a la acción, es decir, se incorpora (esto es lo importante) en los procedimientos, en los hábitos, en las competencias. Es un aprendizaje orientado a la acción: “cinco posibilidades de coworking-cobusiness”.

Y todo esto sin pizarra, sin powerpoint y sin aula. Sólo con ganas de aprender: ¿casual learning?

En la FOTO yo soy el que estaba delante del iPhone y Laura la que está -siempre- detrás. Entre Cala Gamba y Es Carnatge, en Mallorca. La primera semana del año es un buen momento para mirar al horizonte. Esto es lo que nosotros hicimos individual y colectivamente.

#Coworking electrónico, #eCoworking

Si hay comercio electrónico habrá también coworking electrónico, ¿no? Y no confundir con Eco-WorkingEl coworking está de moda: estos días se ha celebrado la primera conferencia española de coworking e incluso ya se celebra su día internacional.

“El coworking no es trabajar en una oficina barata es trabajar en red, entre personas”, nos recuerda @verorossello en su crónica de la conferencia. ¿Y para trabajar en red, entre personas hace falta un espacio físico? Definitivamente no.

César Llorente“apóstol” de la buena nueva, insiste en que el coworking es una actitud mental: “no saldremos de la crisis si no cambiamos de actitud”.

El coworking físico es útil, necesario. Incluso una nueva forma de reducir costes…  “un espacio que valiera de oficina para varios proyectos, que pudieran compartir recursos y asesoramiento”  como dice Ángel Maria, el de Bubok, en su blog pero ser coworker es un estado mental“El coworking es una buena forma de establecer relaciones de coopetencia, ya que en estos espacios cada uno mantiene su ámbito de trabajo diferenciado, pero todos se nutren de la relación sin tener porque basarse únicamente en un objetivo común, como pasaría con el trabajo en equipo”, nos recuerda Vanesa Bravo.

¿Cual es el paso siguiente? Hacerse digital, quien todavía no lo sea. Como el comercio electrónico, como las relaciones personales en la era de las redes sociales digitales, el futuro es también digital. Seguramente híbrido, analógico y digital. Hace unos meses, bastantes, editamos en la fundación iBitPimes en Xarxa“, pymes en red. Va en esa línea.

“…l’èxit del teixit empresarial dependrà de la capacitat de les unitats que l’integren d’impulsar la formació de xarxes denses, tant formals com informals, que s’orientin cap a un sector productiu específic; que abracin tots els processos i serveis que conflueixen en l’elaboració d’una certa família de productes; que afavoreixin el desenvolupament d’una estratègia de competitivitat no basada en el preu sinó en la qualitat; que atreguin una força de treball entrenada, ben capacitada i altament adaptable; que se sustentin en un empresariat dinàmic, innovador i qualificat; i que creïn, en definitiva, una atmosfera de cooperació, de col·laboració i de confiança entre empreses, institucions i la resta d’actors socials”.

Decía el catedrático de la UIB y director del Centre de Recerca Económica, Antoni Riera, en el prólogo de un texto que surgía de una “nova forma d’organitzar l’activitat empresarial derivada de la introducció de noves tecnologies, de la reflexió sobre nous models organitzatius, del sorgiment de nous valors professionals i personals, i de la implantació de noves formes de gestionar el coneixement de les empreses”. El concepto “empresa” es sustituible por “persona”, manteniéndose el mismo sentido, como pasar de las Uniones Temporales de Empresas a las Uniones Temporales de Personas como reivindicaba Julen Iturbe en un reciente post: “Proyectos con CIF”.

A modo de conclusión: el coworking es una opción de futuro, una actitud mental que se desarrollará de forma híbrida, analógica y digital, en oficinas y en la Red. La primera parte empieza a estar clara, la segunda es un reto 😉

P.S.: Y nunca mejor dicho lo de “post” escriptum… Dedico este post a l@s compañer@s de #coworking en @LaCAEB.
La imagen es de aquí. Ambiente de trabajo en Hub Madrid #espaciosdMadrid, en el blog madrideducacion.es

Del coworking al knowcrossing

@miguelvalens presentando a @cesar_llorente

El coworking está de moda. Antes fue el coaching, la business intelligence o el cuadro de mando integral. Nos da por palabros que, cual canción del verano, se cuelan en nuestras conversaciones. A veces, más que canción del verano parecen anunciaciones del Espíritu Santo; buenanuevas, piedras filosofales que esperamos actúen cual espinacas de Popeye. Tales circunstancias no les invalidan, si separamos la paja del grano, claro.

Ayer estuve en una magnífica conferencia de César Llorente, excelente organización de CoWorking Mallorca. No, no es por hacerles la pelota, es que se lo han currado. Abrimos boca con la entrevista que Marga Vives, “A vivir que son dos días Baleares”, les hizo a César y a Verónica Rosselló (aquí el podcast ) y la mantuvimos abierta con la de @EstabloPegaso, Elena Soto,  aquí en Baleópolis.

Decía que el coworking está de moda. Hace unos días, el amigo Toni Gutiérrez ( @antonigr ) nos hablaba en “Cinco Días” del coworking como ecosistemas de innovación y a finales de este mes tenemos la Coworking Spain Conference

En palabras de Gutiérrez-Rubí

El coworking está emergiendo con fuerza. Se trata de una manera innovadora de trabajar que permite que distintos profesionales independientes, de sectores multidisciplinares, compartan una misma oficina o espacio donde (en un ambiente informal) pueden, además, establecer colaboraciones, hacer networking, intercambiar experiencias  y consejos o desarrollar proyectos conjuntos. La motivación económica podría ser una de las causas de esta tendencia pero, en realidad, existen poderosas razones para pensar que nos encontramos ante un nuevo modelo de trabajo propio de la Sociedad Red.

César pone el acento en que

Se trata de una forma de trabajo, que va mucho más allá del espacio, es un cambio de actitud y, básicamente, consiste en ver a los demás como posibles colaboradores y no como competencia.

Escuchándole pensaba que quizá podemos ir un poco más allá. El coworking, aunque ecosistema, es un P2P, persona a persona; siguiendo la filosofía del bookcrossing -liberar libros- podemos liberar datos (open data) pero también conocimiento, ¿algo así como el Knowcrossing?

Es lo que ya estan haciendo muchas personas a través de blogs y redes sociales aunque ahora le hemos puesto nombre. Es cierto que Julen Iturbe lleva tiempo hablando de empresa abierta. En fin, como decía el título de la conferencia, compartir para crecer: coopetencia

Y tu ¿ liberas datos o bunkerizas tu vida ?.

Trabajando en red somos más fuertes

La unión hace la fuerza, una obviedad que, a menudo, olvidamos. Me gusta recordar éste vídeo: el pez grande no siempre se come al chico, es mas, si el pez chico se organiza puede poner en serios apuros al grande.

¿Cual es la solución? El trabajo en red. Cuando dirigía iBit publicamos Pimes en Xarxa (Pymes en Red) en cuyo prólogo el catedrático Antoni Riera, director del “Centre de Recerca Econòmica” decía que:

“…l’èxit del teixit empresarial dependrà de la capacitat de les unitats que l’integren d’impulsar la formació de xarxes denses, tant formals com informals…”

La intención, en aquellos momento, era poner éste tema en “la Agenda”, introducir el concepto, hablar del tema… Creo que hoy es más necesario que nunca ponerse manos a la obra, cambiar de mentalidad, cambiar el chip y, por qué no, pensar en grande. Por pequeños que seamos podemos hacer piezas de un gran castillo. Solos, aislados, sin cooperar ni colaborar tenemos muchas posibilidades de desaparecer. El futuro es colaborativo. Y no, no es aquello de “cabeza de ratón o cola de león”, no se funciona ni se mide bajo esos parámetros. Se trata de “ser o no ser”.