Los pies en el suelo y la cabeza en la nube

Vale, ni todo es Internet ni podemos pasar absolutamente de Internet. Decían aquello de que en el término medio está la virtud; seamos pues virtuosos holísticos y tengamos una visión amplia en esta modernidad líquida que nos ha tocado vivir.

Quizá la primera burbuja de Internet se produjo porque se pensó que Internet lo sería todo, que dejaríamos el mundo físico para vivir sólo una existencia digital, un mundo de geeks. La otra cara de la moneda: no se me ha perdido nada en Internet es de un reduccionismo absurdo pero real. Dos caras de la moneda. Que sea la misma y nos quedamos con la moneda.

Las redes sociales no son un invento de Internet, han existido siempre, igual que el comercio o la información. Pasa que ahora, con Internet, las relaciones espacio tiempo cambian. Hace unos años estar en Internet, aprovechar las ventajas de Internet, nos daba ventaja competitiva. Ahora, si no estamos en Internet perdemos oportunidades.

No lo planteamos como blanco o negro sino con mil matices de grises. Híbridoelementos de distinta naturaleza: analógica y digital. Saluda a tus clientes por la calle pero mantén el contacto con ellos en Facebook, cuida tu tienda física pero no renuncies a un escaparate frente al que pasan miles de millones de personas, apunta las cosas en una libreta pero serás más eficaz con un CRM

En definitiva, vivimos en un mundo híbrido, analógico y digital: mantén los pies en el suelo y la cabeza en la nube.

La foto es de Syd Floyd, en Picasa.
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Transparencia

¿Existe el “lado oscuro“? Me temo que sí. ¿Antídoto? Transparencia y trazabilidad, es decir, poner luz, iluminar, que se vean las cosas para que cada uno pueda formarse su opinión porque, evidentemente, todo es discutible, matizable.

De vez en cuando saltan, llamémosle “escándalos”, o “escandalillos”, según se mire, sobre tal o cual actuación, ya sea alimentaria, de gestión de lo público -o de lo privado-, de inconfesable mano de obra…

Sí, hay códigos éticos, deontológicos… o simples sellos de calidad, certificación de procesos, pero está claro que no basta. Ahora con Internet todo es más plano, más transparente. Quizá convendría ver ahí una oportunidad y organizar esa transparencia.

Para “lo público” está Transparencia Internacional, con mucho camino por recorrer. En lo privado hay distintas opciones, ya las hemos comentado, que pueden sintetizarse en “como consumidor quiero saber lo que me voy a encontrar”. Ahí está todo casi todo por hacer. Hay loables iniciativas, como la campaña “Ropa Limpia” que nos ayuda a conocer la procedencia de la ropa que usamos… Es nuestro poder como consumidores. En iBit hicimos algún intento con SECOVIB o GestOli

Hace unos días hablábamos aquí de Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa. Bueno pues, en esa misma línea hablamos de transparencia y de trazabilidad. En un entorno en el que cada vez será más difícil competir en precio sí que podemos competir en otros tangibles/intangibles como son el proceso de fabricación o la calidad. Si no tenemos nada que esconder, actuemos a la luz del día. En lo público es un derecho de los contribuyentes y en lo privado es una “deferencia” a los consumidores que seguro tendrá efectos positivos en nuestra cuenta de resultados.

Este post -vendrán más- son sólo unos breves brochazos sobre el concepto y el contexto. Existe la idea, se han hecho pinitos, hace falta empujar. Ahí vamos a estar.

FOTO de Osvillegas en Flickr.