Coaching, aloe vera y coachingdemia.

rafa goberna

Rafa Goberna nos encandiló el pasado jueves desmitificando el coaching, en el ciclo de conferencias abiertas del Curso Superior de Coaching (Devecchi/Dskonsulting).

Denunció el uso y el abuso del concepto y la jeta de algunos coach formados en cursos de un solo fin de semana, definiendo a un fontanero como coach de bienestar doméstico… al tiempo que reivindicaba la normalidad del coaching como sistema, método, proceso de crecimiento y desarrollo personal.

Encontró similitudes entre el coaching y el aloe vera (ambos sirven para muchas cosas) y evocó un panorama pandémico, la coachingdemia, término que, dijo, tomaba prestado de Francesc Beltri.

Y aquí podía haber acabado la conferencia: nos había situado ante la realidad del coaching desde la ironía. Empezó por lo que estaba mal para poner luego negro sobre blanco: el coaching tiene muchas posibilidades, más allá de ser más o menos cool. Me fijé más cuando hablaba de aprendizaje… 🙂

Partió de una premisa interesante: el coaching da “permiso social” para establecer procesos de mejora. Es importante: aceptamos que podemos mejorar; de eso va el aprendizaje. Después nos dice que aprender es cambiar, que si no hay aprendizaje no hay cambio; aprender es duro porque supone desaprender, lo que antes te funcionaba ahora lo tienes que dejar de hacer. Esta última idea es importantisima para el cambio de época, que no época de cambios, que nos ha tocado vivir. El cambio, la turbulencia, la inestabilidad es la nueva normalidad. Hay que asumirlo y prepararse para ello. Ya lo dice Rafa: si el entorno fuera estable no haría  falta aprender.

Ah, y si te interesa el coaching recuerda  que el curso tendrá una nueva edición después del verano….

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Avanzar a lomos de dromedarios….

camellos

Esta mañana he estado, una vez más, en un desayuno de la Cámara, via Dskonsulting y, esta vez, también Lilian Goberna. La ponencia, una vez más, interesante; aquí la crónica oficial.

De lo mucho interesante que nos ha contado Alejandro Szilágyi, me quedo con una obviedad que, a menudo, por obvia, olvidamos: hay que dar un paso atrás para tomar impulso. Fíjate en los lomos de dromedario -o camello- del gráfico: así se asciende.

La evolución no es linealmente ascendente sino que cada cambio supone una adaptación, una incertidumbre, una dificultad… una implementación. Es decir, reducimos velocidad para después poder ir más rápido. Y añado yo: no pararse a pensar, no pararse a reflexionar, no pararse a afiliar el hacha; en definitiva, a echar gasolina puede implicar que no lleguemos a nuestro destino.

Así pues, toma impulso si quieres llegar más lejos 😉