Formador Artesano

La formación no es una mercancía, aprender no es comprarse un libro. Estamos hablando de personas. ¿Te forman o aprendes?. ¿Formación “presencial” es estar “de cuerpo presente”? ¿presentarse al curso? ¿eLearning es lo mismo pero con una máquina?

Creo que hay que marcar la diferencia. Vamos a marcar la diferencia: pongamos el foco en el aprendizaje. Tiempo tendremos de hablar aquí del tema; aquí y en la web de un nuevo proyecto que verá la luz después del verano. Mientras tanto quería centrarme en el concepto “artesano”. Dice el Diccionario que artesano es quien hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal, a diferencia del obrero fabril.

Pues eso, vamos a dejar de lado los cursos industriales, prefabricados, que valen para un roto y un descosido y nos vamos a centrar en el aprendizaje, en las personas. Cada persona, cada empresa son diferentes y con necesidades diferentes, por tanto, formación a medida.

Seguiremos hablando del tema. El concepto no es nuevo, está inspirado en la Red de Consultoría Artesana y, al usarlo me he dado cuenta de que Amalio Rey se me adelantó 😉 por tanto, Amalio, RT, +1 🙂

Foto de amaianos en Flickr

Con más fuerza

Hace unas semanas, meses, te decía que me tomaba un tiempo para la punta fina. Ya está. Sí, seguramente ha sido demasiado. Hemos madurado. Más. Cuesta coger otra vez el ritmo, volver a arrancar pero bueno… aquí estamos.

¿Qué te puedo contar? Pues que seguimos adelante con lo de montar una empresa. Montar una empresa, desde el punto de vista administrativo es fácil -sí ya sé aquello de lo que se tarda en España y lo que se tarda en otros países- lo difícil es conseguir una clientela suficiente y que además te pague. Con la que está cayendo. No, no es la manida cancioncilla de la crisis, es una simple descripción de la situación.

Ahora ya, en línea de salida, ultimando flecos para, después del verano -o antes si hay impaciencia-, decir aquello de “despegue inmediato”. Será una empresa de formación –más bien de aprendizaje– para el empleo. Ya te iré contando…

Nada, que retomamos en contacto. Te invito a seguir asomándote a esta ventana digital para seguir conversando.

Tiempo para la punta fina…

Hay momentos de extroversión y momentos de introversión, de presencia y de ausencia. Hemos llegado al post número 50 de un blog que nació de mi necesidad de pensar en voz alta, de exponer, organizar y sistematizar ideas, grillos que pululaban entre mis neuronas.

Dije que empezaba a montar una empresa. Estoy en ello. Montar una empresa es fácil. Sí, ya sé aquello de que en España es más difícil que en no sé cuantos países europeos pero bueno, ese no es el caso; mi caso. Pasa que cuando yo hablo de montar una empresa no me refiero a la parte administrativa, eso es lo fácil.

Lo difícil es conseguir clientes y que te paguen: la viabilidad de la empresa. Estoy en ello y precisamente por ello después de 50 posts de extrospeción llega el tiempo de la introspección, de trabajar de puertas a dentro, es momento de cocina para poder presentar en un breve futuro suculentos platos apetecibles y, sobre todo, comerciales 😉

No, no estoy diciendo que esto se acaba, simplemente que funcionará de otra manera. Hasta ahora han sido brochazos, llegó el tiempo de la punta fina que, traducido, significa que, por ahora, no habrá, como antes un post de lunes a viernes a las ocho de la mañana. Reduciremos en intensidad pero intentaremos aumentar en calidad.

Gracias por leernos 😉

La imagen, en wikipedia, de Vladimir Mitskevich.

E, emprendimiento.

El emprendimiento está de moda. Ahora a los empresarios se les llama emprendedores. No, no nos sumamos a ninguna moda, simplemente pensamos que para que las cosas mejoren alguien tiene que empujar y que el que ve el carro y se lanza, ese es nuestro hombre (o nuestra mujer, claro está).

Emprender es  “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Bueno pues nosotros vamos a estar ahí, en la dificultad o peligro. Hay técnicas, sistemas, métodos para sortear esas dificultades y minimizar esos peligros y nosotros nos apuntamos al reto de implementarlas.

A, aprendizaje.

Formación, enseñanza, educación, instrucción, capacitación, aprendizaje…    “Acción y efecto de aprender algún arte, oficio u otra cosa” nos dice el Diccionario. Aprender es “adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”.

Nos gusta aprendizaje porque pone el acento en el sujeto, en la persona. Las personas serán el centro de nuestra empresa: ayudar a las personas a sacar lo mejor de sí mismas, a ser más competitivas en un mundo cada vez más complejo. Por eso trabajaremos en mejorar e incrementar sus competencias.

Entendemos por competencia, siguiendo a la RAE, la pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado. Plantearemos pues aprendizajes instrumentales y lo haremos en el ámbito profesional. Con la que está cayendo pensamos que la formación, la capacitación, la mejora continuada son las mejores garantías para afrontar los retos que nos depara el futuro.